
Al llegar tendremos que volver a bajar del vehículo para abrir las grandes puertas de madera, que dan paso a la era de la masía.
Al mismo lado de la era encontramos los prados donde apacientan las vacas, con mucho cuidado para que no se escapen las vacas, podremos acceder a los mismos prados para verlas de cerca.
Para entrar en el recinto de la masía que denominamos "barrio" pasaremos por debajo de un espectacular dintel curvado, hazaña del tronco de un roble, que nos dará paso a una gran patio (hay parte que está enlosado y la otra con césped). Dentro de este gran espacio, encontramos la era, con mesa y sillas de jardín y preciosas vistas al valle.